Para un negocio local, la ficha de Google es más importante que la web. Es lo que sale en el mapa, lo que enseña tus reseñas y lo que decide si te llaman a ti o al de la calle siguiente. Y casi siempre está a medias.
Llamada de 30 min · Sin compromiso · Sin conocimientos técnicos
Categorías correctas, servicios, atributos, zona de cobertura y horario. Un perfil incompleto compite en desventaja aunque todo lo demás esté bien.
Meter palabras clave en el nombre del negocio funciona a corto plazo y puede costarte la suspensión de la ficha. Se hace bien.
No basta con tenerlas: importa cuántas, de cuándo y si las respondes. Monto el sistema que las pide de forma sistemática.
Del local, del equipo y del trabajo real. Es lo que mira la gente antes de decidir si entra o llama.
Actividad reciente en la ficha, sin que tengas que acordarte tú de publicar.
Mismo nombre, mismo teléfono, mismos datos, y enlazados en el código para que Google entienda que son el mismo negocio.
Una ficha creada hace años, con la categoría principal equivocada, sin servicios detallados y con el horario sin especificar. Todo eso resta, y arreglarlo cuesta una tarde.
Después, reseñas: suele haber unas pocas, todas de la misma época, y la mitad sin responder. Google pondera mucho la frecuencia, así que una sequía de meses pesa más de lo que parece.
Y por último, la desconexión: la web dice un nombre y la ficha otro. Para Google son dos negocios distintos, y ninguna de las dos señales suma a la otra.
Sí. Se configura como negocio de área de servicio: no se publica tu dirección, defines las zonas que cubres y apareces igual en las búsquedas locales.
Solo si incumplen las normas de Google, y no es lo habitual. Lo que sí funciona es responderlas bien y generar reseñas nuevas para que una mala pese poco en el conjunto.
Treinta minutos para verlo en tu caso concreto. Si no le veo recorrido, te lo digo en la llamada.