Una web bonita que no trae clientes es un gasto. La diferencia entre una y otra no está en el diseño: está en si carga rápido, si te encuentran, y si la persona que llega sabe en tres segundos qué haces y cómo contactarte. Eso es lo que construyo.
Llamada de 30 min · Sin compromiso · Sin conocimientos técnicos
Sin plantillas pesadas ni plugins que cargan medio megabyte. Google penaliza la lentitud y el visitante se va antes de que termine de cargar.
Formulario y botón de WhatsApp visibles sin scroll, y un solo objetivo claro por página. No diez cosas a la vez.
Títulos, estructura y datos estructurados hechos desde el principio, no parcheados después por otro.
La mayoría de tus visitas van a llegar desde un teléfono. Se diseña para ese caso primero, no como añadido.
Si tiene sentido en tu caso, la web no solo informa: recoge la consulta, la clasifica y responde sola.
Se entrega documentada y en tu alojamiento. Si un día quieres llevarla a otro sitio, puedes.
La web sale publicada y lo primero que notas no son visitas: es que dejas de repetir información. Los que antes escribían para preguntar horario o precios ya lo ven ahí.
A las pocas semanas empiezan a llegar consultas de gente que no te conocía, porque la web ya está indexada y responde a búsquedas concretas de tu servicio en tu zona.
Y lo que llega, llega ordenado: nombre, qué necesita y cómo contactarle, en tu correo y guardado. No en una conversación de WhatsApp perdida entre otras cuarenta.
Depende del tamaño, y el plazo concreto va cerrado por escrito en la propuesta que recibes en 72 horas desde la auditoría. Lo que no hago es empezar sin fecha comprometida.
Ayuda mucho si los tienes, pero no es bloqueante. Parte del trabajo es sacarte la información en la auditoría y ordenarla yo. Si hacen falta fotos, te digo exactamente cuáles.
Treinta minutos para verlo en tu caso concreto. Si no le veo recorrido, te lo digo en la llamada.