Cada persona ficha desde su móvil, la hora la pone el servidor y ningún fichaje se puede alterar después. Cuando os lo pidan, el informe sale en un toque.
La pone el servidor. Cambiar la hora del teléfono no sirve de nada, y eso es justo lo que distingue un registro válido de una hoja de cálculo.
Cada fichaje guarda la huella del anterior. Tocar uno rompe la cadena y el informe lo dice. Corregir es añadir, con quién lo hizo y por qué.
El registro de un mes en PDF, con las horas ordinarias y extraordinarias repartidas día a día, y en CSV para cruzarlo con las nóminas.
Nadie pone anuncios en la herramienta con la que sus empleados fichan. Aquí paga la empresa, no se financia al trabajador con impresiones.
Registrar la jornada es obligatorio en España desde 2019 y el real decreto en tramitación aprieta más: el registro tiene que ser digital, personal y no manipulable, accesible al trabajador, a sus representantes y a la Inspección, y conservarse cuatro años. No llevarlo es infracción grave: de 751 € a 7.500 €.
Con todo: fichar, corregir los días sin cerrar y entregar el informe. No es una versión recortada — cobrar por poder entregárselo a la Inspección sería cobrar por lo único que hace falta el día que hace falta.
Lo mismo, para un equipo. Mensual o anual; el precio se ve en la App Store antes de pagar nada. Sin permanencia y sin compra «para siempre»: el servicio cuesta todos los meses y la ley cambia.
Fichaje es una herramienta para cumplir con el registro de jornada. No sustituye al asesoramiento laboral de tu gestoría.